Inquietud por deuda pública de EEUU

“Estoy muy preocupada por la sostenibilidad de la deuda pública de nuestro país. Es el tipo de cosas que debería quitarle el sueño a la gente por las noches”, afirmó la entonces máxima autoridad de la Reserva Federal, Janet Yellen, en su última comparecencia ante el congreso estadounidense.

2 abril, 2018

Boungy

Para el momento de esas palabras a finales del año pasado, la deuda pública ya alcanzaba un 103,5% del producto interno bruto (PIB) estadounidense, cifra que activa las alarmas si se toma en cuenta el avance que ha tenido durante la ultima década. Para el 2006, la deuda pública solo representaba un 55,3% del PIB, y desde ese entonces el incremento ha sido vertiginoso.

El incremento más pronunciado tuvo lugar durante el mandato de Barack Obama, quien ante la crisis financiera del 2008-2009, puso en marcha una serie de estímulos fiscales con la finalidad de lograr que la economía saliera de la recesión en la que estaba inmersa. Sin embargo, dicho paquete de estímulos fue costoso, elevando sustancialmente el déficit fiscal, el cual fue financiado en buena medida con emisión de deuda.

Una vez superada la crisis financiera, EEUU ha logrado mantener tasas de crecimiento relativamente estables hasta ahora. No obstante, la tendencia de no solo contraer mayores niveles de endeudamiento, sino también de incurrir en mayores déficits fiscales no ha parado, por el contrario, ha crecido en los últimos tres años.

¿Existe acaso alguna justificación de orden superior que obligue al gobierno estadounidense a elevar sus niveles de deuda y déficit fiscal?. La respuesta es sí, o al menos eso afirma Donald Trump, quien se autoproclama “el rey de la deuda”.

La deuda bajo el mandato de Trump

Desde que se convirtió en el líder de la Casa Blanca, Trump ha incrementado la deuda pública en un 5,5%, pasando de $19,9 billones al momento en que asumió la presidencia, a registrar un máximo de $21 billones para el mes de marzo, según datos del Tesoro americano.

Actualmente hay una combinación de factores que amenazan la capacidad que tiene el Tesoro americano de hacer frente a sus obligaciones financieras en un futuro. Quizás la más obvia, es un creciente endeudamiento sumado a un creciente déficit fiscal. Sin embargo, hay otro factor que al sumarse a los dos anteriores deterioran considerablemente las expectativas de que el gobierno pueda manejar fácilmente sus niveles de deuda: tasas de interés crecientes.

Desde mediados del 2016, el rendimiento de los bonos del Tesoro ha venido aumentando paulatinamente, alcanzando actualmente un 2.81%, motivado no solo al fin de la era de estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal, sino también a una creciente oferta de deuda emitida por el Tesoro.

Escepticismo en los inversionistas

Ante éste panorama, los inversionistas han respondido con cierto escepticismo ante las frecuentes subastas de instrumentos de deuda emitidos por el Tesoro. Uno de los indicadores utilizados para medir el apetito por los instrumentos de deuda, es el ratio de cobertura de las subastas. Por ejemplo, si el monto demandado triplica el monto finalmente asignado en las subastas, dicho ratio es igual a 3, numero que representa el promedio histórico. No obstante, el ratio puede bajar si los inversionistas perciben mayores amenazas al repago de la deuda, siendo precisamente lo que ha estado ocurriendo en las últimas subastas, cuyo ratio de cobertura ha caído a 2,4, nivel no visto desde el año 2009 en plena crisis financiera.

China y la deuda estadounidense

China actualmente es el país con mayor acumulación de instrumentos de deuda emitida por el Tesoro americano, manteniendo aproximadamente $1.537 miles de millones. Tras las crecientes tensiones ante una eventual guerra comercial entre China y EEUU, el embajador chino para los EEUU, Cui Tiankai, ha dicho que no descartan restringir la compra de deuda como medida de retaliación ante las tarifas a la importación de ciertos bienes chinos en los EEUU.

Una combinación preocupante

A pesar de que EEUU es el país con mayor deuda pública del mundo, todavía sus niveles de deuda en términos de su actividad económica están por debajo de países como: Japón (220% del PIB), Grecia (179%), Portugal (138%), Italia (137%), Bután (118%), Chipre (115%) y Bélgica (114%). Sin embargo, su reciente y rápido ascenso al grupo de los 10 países con mayores niveles de deuda publica en términos de su PIB, debe ser motivo de preocupación.

Para el año 2022 se espera que la deuda pública alcance los $25 billones, mientras que el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro ascienda a un 3,5%. Por su parte, se espera que el déficit fiscal aumente sustancialmente impulsado por la política fiscal de Trump, quien ha dicho lo siguiente: “si la deuda publica se vuelve muy grande, tu puedes renegociarla diciendo: hey, la economía colapsó, así que solo puedo repagar la mitad”. Sin lugar a dudas, este panorama debería quitarle el sueño a los ciudadanos norteamericanos.

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