Desafíos de América Latina: crecimiento, recursos naturales e instituciones

América Latina es una región con una importante dotación de recursos naturales, dicha condición ha influido enormemente no solamente en su desempeño económico, sino también en la calidad de las instituciones públicas de los países que la conforman.

23 abril, 2018

Boungy

Auge y estancamiento

En el plano económico, el boom de precios de las materias primas (2003-2014) significó una mejora considerable en las tasas de crecimiento económico de la región, sin embargo, vale la pena preguntarse si la renta excedente fue invertida en fuentes capaces de garantizar un crecimiento futuro como infraestructura, investigación y desarrollo, y capital humano, o por el contrario se dispendió el excedente en gasto corriente con la finalidad de expandir el consumo momentáneamente y una vez los precios de los commodities (materias primas) colapsaran, las economías se vieran afectadas, como en efecto ocurrió en 2014, año en que los precios de las materias primas cayeron abruptamente y las tasas de crecimiento de la región quedaron estancadas.

Alta dependencia en recursos naturales

En los últimos años el peso relativo de las exportaciones de recursos naturales en la actividad económica medida a través del ratio (exportaciones de commodities sobre PIB) ha disminuido con respecto a años anteriores, dicha disminución pareciera estar explicada por la disminución en los precios internacionales de las materias primas, y no por una mayor diversificación de la región, lo que explica en buena medida el reciente estancamiento en las tasas de crecimiento.

A pesar de la reciente disminución de dicho ratio, todavía la región latinoamericana es considerada como altamente dependiente de sus materias primas comparada con el nivel de dependencia que tienen otras regiones del mundo. Por ejemplo, Europa, Norte América, Asia del Sur y Asia del Este tienen un nivel de dependencia igual a 0,1%, 0,3%, 1,7% y 1,2%, respectivamente.

Calidad institucional de la región

El rol de las instituciones en el desarrollo de los países es fundamental. El historiador Douglas North las definió como “la estructura de incentivos de una sociedad”. Tradicionalmente las regiones altamente dependientes de exportaciones de recursos naturales tienden a tener débiles instituciones. Por ejemplo, durante la década de los setenta la mayoría de los países petroleros eran regímenes autocráticos, buena parte de éstos ubicados en el Medio Oriente. Venezuela era sin duda una de las excepciones a la regla, sobre todo en América Latina, región para ese entonces dominada en su mayoría por regímenes autocráticos.

A pesar de que la región ha transitado a tener menos regímenes autoritarios, todavía la calidad de las instituciones que rigen a sus países está por debajo de los estándares internacionales. Utilizando la metodología empleada por el Banco Mundial para medir que tan buenos son los sistemas de pesos y contrapesos en las instituciones públicas de los países, América Latina durante la última década ha promediado 2,09 en una escala del 0 al 5, en donde 0 representa débiles instituciones con un precario estado de derecho y 5 sólidas instituciones con separación de poderes. Dicho promedio está por debajo del promedio mundial de 2,5.

Uno de los problemas más recurrentes en países con precarias instituciones es la presencia de corrupción en los poderes públicos. Quizás uno de los casos recientes más emblemáticos es el de la constructora brasilera Odebrecht, quien utilizó a su favor el débil marco institucional presente en los países latinoamericanos para sobornar a autoridades públicas a cambio de sobrevalorados contratos. El número de gobiernos latinoamericanos involucrados en éstas operaciones con Odebrecht es alarmante.

Reformas económicas

En cualquier parte del mundo llevar a cabo reformas económicas que permitan fortalecer la capacidad de las economías de generar tasas de crecimiento sostenibles en el tiempo acarrea costos políticos, lo que hace que algunos gobernantes de turno traten de evitarlas a pesar de los daños que esto podría causar en el futuro. Éste ha sido el caso de América Latina por muchos años. Sin embargo, hay dos casos recientes de aplicaciones de reformas económicas que han ayudado a sus economías a dar un giro de manera positiva: Argentina y Brasil.

Tras el fin de la era Kirchner en Argentina, la llegada al poder de Mauricio Macri en el 2016 implicaba el inmenso reto de llevar a cabo una serie de reformas económicas que permitieran revertir la crisis heredada. A pesar de los retos políticos inherentes a las reformas, un año después, la economía argentina pasó de registrar tasas de crecimiento negativas a alcanzar un 2,8% para el 2017, mientras que las proyecciones para los años venideros están alrededor de un 3% anual.

Otro reciente ejemplo de reformas llevadas a cabo está dado por Brasil. Tras la salida del poder de Dilma Rousseff a mediados del año 2016, Michel Temer asumió la presidencia llevando a cabo una serie de reformas económicas que abarcaron desde liberación de precios hasta una disminución del déficit fiscal, contribuyendo a virar la economía brasilera tras dos años de crecimiento negativo. Para los años venideros las proyecciones de crecimiento del gigante suramericano son positivas.

Los días por venir

Aún es muy temprano para vaticinar que pudiera ocurrir en América Latina, sin embargo tras el fin de la era de altos precios de las materias primas pareciera que la región esta mas proclive a apoyar reformas económicas que eventualmente dinamicen sus economías como las aplicadas en Brasil y Argentina. Ojala las elecciones presidenciales a celebrarse este año en Brasil, Colombia, México, Venezuela, Paraguay y Costa Rica resulten en la elección de políticos que no solo apoyen las necesarias reformas económicas, sino también contribuyan a mejorar la institucionalidad de la región.