Bonos venezolanos: el hermetismo mantiene el protagonismo

El primer mes de 2018 culminó y la segunda mitad de febrero ya ha comenzado. Para este punto ya se debían haber honrado unos $584,2 millones en cupones soberanos y PDVSA, pero hasta lo momentos ningún pago ha llegado a los acreedores, repitiéndose así un escenario que ya se ha vuelto común para los inversionistas

19 febrero, 2018

Escrito por

Jonathan Michael
Categorías: Bonos, Mercados, PDVSA, RFI, Venezuela

El primer mes de 2018 culminó y la segunda mitad de febrero ya ha comenzado. Para este punto ya se debían haber honrado unos $584,2 millones en cupones soberanos y PDVSA, pero hasta lo momentos ningún pago ha llegado a los acreedores, repitiéndose así un escenario que ya es común para los inversionistas y que se resume en tres simples pasos: el periodo de gracia de los bonos se activa, el desembolso no se concentra con éxito y la emisión recibe una rebaja de su calificación por parte de las calificadoras de riesgo.

Desde el cuarto trimestre del 2017 los inversionistas se han quedado atrapados en un limbo en donde los pagos se van acumulando cada vez más y los pronunciamientos gubernamentales respecto al tema se han ido dejando a un lado llegando al punto del hermetismo. Haciendo un recuento de los compromisos que no se han podido honrar, tenemos que PDVSA acumula un total de 6 cupones por $820,1 millones, mientras que la República junta unos 11 cupones por $1.183,1 millones, siendo que de este total 10 se encuentran vencidos y uno solo permanece dentro de su periodo de gracia.

Cupones vencidos PDVSA

Y la República

Una bola de nieve que se hace cada vez más grande y que cambia el cronograma de deuda

Los atrasos y vencimientos de los cupones tanto de PDVSA como de la República han venido hacer una bola de nieve que ha crecido con el pasar de los meses y que cambia momentáneamente el monto de los compromisos de que se deben afrontar mes a mes.

De esta forma tenemos que para marzo se deberán honrar, por lo momentos, unos $742,6 millones en pagos de deuda, cifra la cual dista de los $228,7 millones programados originalmente en el cronograma. Pero, ¿Por qué cambia el monto mes a mes? Al retrasarse un cupón este pasa a tener un periodo de 30 días para su cancelación, es decir, se arrastra el compromiso a un mes del calendario en el cual no se contemplaba un desembolso adicional.

Para el caso actual. una vez vencido el periodo de gracia, la emisión pasa a formar parte de los compromisos que ya vencieron sin ver ningún desembolso, siendo este un comportamiento recurrente desde octubre de 2017 y que ha traído como consecuencia que emisiones soberanas con vencimiento en el 2018, 2019, 2020, 2023, 2024, 2025, 2026 y 2028 hayan sido declaradas en default por diferentes agencias calificadoras como Standard & Poor’s (S&P) o Moody’s.

Un frágil equilibrio entre el gobierno y los inversionistas

A pesar de que ya varios compromisos han vencido sin tener alguna respuesta, existe un frágil equilibrio entre los inversionistas y el gobierno, en donde ninguno de los dos ha dado un paso adelante, siendo que los tenedores de bonos no han llevado a cabo ninguna acción legal, mientras que el gobierno ha permanecido hermético a la vez que ha dejado pasar el tiempo en medio de una situación económica que se agrava día tras día.

Si en algún momento la iniciativa es tomada por los inversionistas, esta podría afectar negativamente la disposición del gobierno para honrar su servicio de deuda, además de que iniciar una batalla legal podría minar las ganancias que se esperarían obtener debido a los costos que supondría una contienda en contra el estado venezolano. Por otra parte, es poco probable que la posición del gobierno cambie, al menos en el corto plazo, dado que la cercanía de las elecciones presidenciales tomará un rol protagónico en la agenda gubernamental.

¿Cuándo se podría ver un cambio?

Si bien es cierto que los cupones se han dejado pasar, no podemos decir lo mismo de los pagos de capital, puesto que estos se han cumplido. Ejemplo de lo anterior se pudo ver en octubre y noviembre del año pasado cuando PDVSA, en medio de los retrasos con sus cupones, canceló sin falta la amortización de su PDVSA2020 por $841,8 millones y el capital del PDVSA2017-8,5% por $1.121,3 millones. Pero más allá de solo honrarlos a tiempo, se debe tener en cuenta que estos desembolsos en específico no cuentan con ese lapso extra de 30 días para su cancelación, en otras palabras, se deben pagar sin retrasos.

Ahora nos topamos con un punto importante, en agosto llega el primer desembolso grande la República enmarcado por el vencimiento de su VENZ2018-13,625% por $1.052 millones, mientras que en octubre PDVSA tiene agendado la segunda amortización de su PDVSA2020 y por último en diciembre vence el VENZ2018-7,00% por un monto de $1.000 millones. Estos meses serán claves no solo por el hecho de los vencimientos, sino también porque el gobierno deberá ejecutar algún movimiento en concreto para hacer frente a sus compromisos.

Los inversionistas han disminuido sus operaciones con bonos de PDVSA

Después de que a finales del año pasado el Presidente Nicolás Maduro anunció la renegociación de la deuda externa los montos negociados en los títulos de PDVSA se dispararon impulsados por un tsunami de ventas que empujo los precios de bonos a mínimos históricos. En concreto, para los meses de octubre y noviembre se negociaron unos montos superiores a los $7.000 millones, mientras que para diciembre la cifra se colocó en poco más de $2.600 millones.

Para comienzo de 2018, el monto transado se reportó en $3.460 millones, un 22,88% menos en comparación a los $4.487 millones de hace un año.

Al igual que los bonos soberanos, los títulos de PDVSA comenzaran a operan sin intereses acumulados

Al igual que los instrumentos de deuda de la República, la Asociación de Traders de Mercados Emergentes (EMTA) recomendó que los títulos de PDVSA comenzaran a operar  sin tomar en cuenta los intereses acumulados, es decir, si PDVSA llegase a honrar los cupones de sus instrumentos, todos estos serían propiedad del inversor que posea el bono.