Una tormenta perfecta: la paradoja de los precios del crudo

El desplome petrolero de 2014 y 2015 ha puesto en evidencia una interesante paradoja económica: la caída del precio del crudo se ha visto acompañada por un debilitamiento similar en los principales índices bursátiles globales.
Dados los bajos precios, la creciente apuesta en inversiones petroleras resultó equivocada y ahora los elevados márgenes de deuda ponen en riesgo no sólo a grandes y pequeñas compañías de la industria petrolera, sino también a la financiera.

19 febrero, 2016

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Equipo BoungyEquipo Boungy
Categorías: Acciones, Petróleo

Las economías de los países desarrollados deberían beneficiarse de la caída de los precios del petróleo, ya que la mayoría son importadores netos de crudo, por lo cual necesitan destinar una menor cantidad de recurso para satisfacer su consumo energético. Sin embargo, los índices bursátiles como el Standard & Poor’s 500, que debería reflejar el bienestar de la macroeconomía (por tanto, deberían beneficiarse de la caída del petróleo), en realidad se han movido de la mano del precio del crudo, cayendo junto a éste. En los últimos dos meses ambos indicadores descendieron: El S&P500 -1,75% en diciembre 2015 y -5,07% enero de este año, el WTI -11,07% y -9,23% respectivamente.

El S&P500 sigue al petróleo 2

En contraposición, la gran mayoría de los exportadores de petróleo son países en vías de desarrollo y se perjudican con la caída de sus precios.

Petróleo y deuda

Durante el período de bonanzas las compañías y países productores se endeudaron aprovechando los altos precios. Su apuesta fue invertir en anticipación de un fortalecimiento del consumo, alza de los precios de las materias primas y aceleración del crecimiento. Esta apuesta resultó equivocada; de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, las economías en desarrollo crecieron 4% en promedio durante 2015, un punto y medio porcentual menos de lo estimado a principios de 2014, y los precios de los commodities se han derrumbado.

Se estima que las empresas de estos países se endeudaron en una medida que sería sana solamente si el crecimiento económico fuera el doble del que ha resultado ser. La deuda de estas corporaciones, que hoy es 7 veces mayor que hace 10 años, fue el activo con mayor crecimiento en los mercados.

Las malas condiciones macroeconómicas, en conjunto con el aumento desmedido del apalancamiento, pusieron serias dudas sobre sus prospectos de crecimiento. Como consecuencia, las calificadoras de riesgo han incrementado el riesgo crediticio de las deudas soberanas de estos países, hecho reflejado en el aumento de los rendimientos. Esto ha incidido fuertemente en los balances de bancos y fondos tenedores, dificultando o encareciendo el acceso a mercados financieros internacionales.

Todos los factores conspiran contra las economías emergentes

El primer factor que ha afectado a los exportadores de commodities ha sido la desaceleración de China. Al ser la segunda economía mundial, y uno de los principales importadores de materias primas, la situación de la economía asiática ha resultado en un golpe a la demanda global, lo que ha afectado especialmente a los exportadores de productos no-manufacturados.

En segundo lugar, se sumó el auge de los proyectos petroleros no-tradicionales en Estados Unidos, que redujo sus importaciones de crudo en una cantidad significativa, empeorando aún más el problema de la demanda.

En tercer lugar, el continuo exceso de oferta en el mercado del crudo, presionó fuertemente los precios a la baja y, como consecuencia, disminuyó los ingresos por exportaciones de los países productores y sus problemas fiscales se agudizan cada vez más.

En cuarto lugar, las expectativas (materializadas en diciembre) de subida de las tasas de interés de la Reserva Federal norteamericana también han jugado en contra de las economías emergentes, pues ha significado el re-direccionamiento de las inversiones desde estos países hacia deuda menos riesgosa.

dolar y materias primas 2010 y 2016

Por último, el fortalecimiento del dólar ha complicado aún más la situación. Por su estatus de moneda principal del comercio internacional, ha afectado negativamente los precios de los commodities que se valoran en términos de esta moneda y al pago de la deuda externa de los países emergentes, que usualmente se contrae en dólares.

¿Cómo se ajusta el mercado?

El mecanismo de ajuste del mercado funciona de la siguiente manera: cuando el precio del barril cae por debajo de los costos de producción de los pozos estos cierran, reduciendo la oferta de crudo y permitiendo el reajuste del precio.

Actualmente, el petróleo está más barato que durante la crisis financiera; sin embargo, los precios no han bajado lo suficiente pues solo 0,1% de los productores ha cerrado, según las estimaciones de analistas de campos petroleros. La firma Wood Mackenzie de investigación energética, dice que 3.400.000 barriles de los producidos diariamente a nivel mundial son producidos a pérdida (esto es aproximadamente 3,5% de la producción mundial en enero, de acuerdo a las estadísticas de la Agencia Internacional de Energía).

Aproximadamente 3,5% de la producción mundial diaria de petróleo son producidos a pérdida.

A pesar de la sobreoferta petrolera, no se han cerrado operaciones de forma considerable. El mercado deberá esperar la lenta y natural baja de la producción mundial hasta que los precios se corrijan. Wood Mackenzie plantea que esto empezará a suceder en el segundo semestre del año. Otras casas de análisis, como Conoco-Phillips y Morgan Stanley, esperan el ajuste para 2017.

El mercado petrolero de cara al futuro

Las grandes compañías tradicionales de producción petrolera acumulan grandes pérdidas, ya que se endeudaron para realizar proyectos de exploración y extracción de petróleo y gas basado en estimaciones de precio demasiado optimistas. Muchos de estos proyectos se han detenido y las compañías han empezado a recortar gastos.

Occidental Petroleum anunció el pasado 4 de febrero una pérdida neta para el cuarto trimestre de 2015 de más de USD 5 mil millones, la mayor pérdida en 25 años. De igual forma, BP anunció su mayor pérdida anual de los últimos 20 años, además de un recorte de 7.000 puestos de trabajo. Exxon Mobil también anunció una caída de 58% de su utilidad en el último trimestre.

Por otro lado, las más pequeñas, modestas y recientes empresas surgidas para explotar el petróleo de pozos no-tradicionales (extracción de Shale Oil), enfrentan un panorama más complicado.

De mantenerse el precio del petróleo como está, por lo menos 150 compañías pueden quebrar, según la compañía de investigación en energía, IHS.

El resultado podría ser una serie de grandes fusiones, compras de empresas y ventas de activos, que resultará en una reducción del número de compañías en el mercado.

Por tanto, estas compañías compiten entre sí para aguantar en espera de tiempos mejores. La mayoría de los pozos producen a pérdida, de modo que la supervivencia de cada proyecto dependerá de cómo se financian sus operaciones. Las más apalancadas tenderán a rendirse, por lo que tenderán a sobrevivir las que se hayan financiado con capital propio.

Si bien las grandes corporaciones de la industria pueden sobrevivir mediante recortes y políticas de austeridad, el segmento de petroleras no-convencionales que lideran el Shale-Oil tendrá que sufrir un reajuste y reorganización absoluto.

¿Por qué el mercado sigue al petróleo en su caída?

La exposición de los bancos a la industria del petróleo, en forma de préstamos concedidos a pequeñas y medianas empresas y en bonos de los productores de esquisto añade preocupaciones a la industria financiera.

El hecho de que el efecto positivo de los bajos precios del petróleo, consistente en los beneficios para las economías consumidoras, no se ha exteriorizado, en conjunto con la exacerbación de sus efectos negativos, es decir, la tormenta perfecta que sufren las economías exportadoras de materias primas y que impacta su producto interno bruto, está causando problemas significativos en los mercados bursátiles.