Bonos venezolanos: un bucle temporal que se repite una vez más

Al igual que un bucle temporal en donde los sucesos se repiten de la misma forma una y otra vez, la situación entorno a los bonos venezolanos no ha cambiado, siendo que los inversionistas han observado una vez más cómo los mismos sucesos se vuelven a repetir, en otras palabras, nos referimos a los retrasos […]

18 marzo, 2018

Escrito por

Jonathan Michael
Categorías: Bonos, Mercados, PDVSA, RFI, Venezuela

Al igual que un bucle temporal en donde los sucesos se repiten de la misma forma una y otra vez, la situación entorno a los bonos venezolanos no ha cambiado, siendo que los inversionistas han observado una vez más cómo los mismos sucesos se vuelven a repetir, en otras palabras, nos referimos a los retrasos en los pagos de cupón, la falta de información y la incertidumbre.

¿Saber de antemano que va a pasar?

Desde el cuarto trimestre de 2017 los inversionistas han visto como los pagos de cupón se han retrasado y atravesado el umbral que separa los compromisos en periodo de gracia de los ya vencidos, especialmente para el caso de la República, la cual no ha podido concretar con éxito ninguno de sus pagos de deuda desde el último trimestre de 2017. Dado la anterior, los cupones agendados en el cronograma de la nación han caído consecuentemente dentro de sus periodos de gracia sin que al final se tenga respuesta de alguno de estos.

Asimismo, el número de cupones vencidos y atrasados que debe afrontar la República ya se eleva a 14, además de significar un desembolso de $1.631 millones.

Por su parte, la situación de PDVSA no ha sido tan avasallante ya que desde octubre hasta la fecha, la estatal ha podido honrar 5 ($402,6 millones) de los 10 cupones que ha encarado, siendo que el último envió de fondos correspondió a los $90 millones del PDVSA2022-6%, aunque estos se encuentran actualmente en Euroclear, en una situación similar a lo sucedido con el PDVSA2027-5,375%.

A lo anterior también debemos agregar otro hecho que ya no sorprende a los tenedores, y es que los pagos de deuda de los últimos meses se han inflado dado la utilización recurrente de los periodos de gracia por parte de PDVSA y la nación.

De esta forma tenemos, que en marzo se tienen que honrar $933,8 millones, de los cuales $228,7 millones corresponden a los programados originalmente en el cronograma de deuda y los otros $705,1 millones a los compromisos atrasados de febrero.

Si ampliamos nuestro aspecto y suponemos un escenario en donde la República y PDVSA honran todos sus compromisos de este año más los atrasados del cuarto trimestre de 2017, estaríamos asumiendo que los dos agentes deberían desembolsar entre si unos $9.789,9 millones en 2018 para dejar sus cuentas en blanco y entrar en orden al 2019.

¿El bucle puede terminar?

En teoría, sí, pero debería ocurrir un hecho importante que sacuda la propia continuidad de los hechos. En esta línea, tenemos eventos importantes a finales de año como el vencimiento de los bonos soberanos VENZ2018-13,625% y VENZ2018-7% en agosto y diciembre por unos montos de $1.052,8 millones y $1.000 millones respectivamente, además de la segunda amortización del PDVSA2020-8,5% en octubre por $841,8 millones.

Aun así, el próximo mes podrían verse algunas singularidades dentro del bucle, debido que vence el bono Elecar 2018 y el cupón del PDVSA2020-8,5%. Dado que este último instrumento se encuentra respaldado con el 50,1% de las acciones de CITGO, es posible que la priorización de este desembolso sea el objetivo a cumplir para la estatal, debido la importancia estratégica que posee la propia filial.

¿Se crean anomalías?

Si bien es cierto que los montos negociados con los bonos venezolanos han caído, siendo que para el caso de los instrumentos de PDVSA estos se han desplomado un 40% interanual entre los meses de enero y febrero, la deuda venezolana ha ganado terreno desde comienzos de este año, pues los bonos soberanos han subido tan alto como un 67%, mientras que para el caso de la estatal petrolera un 22%.

En lo que va de 2018 los VENZ2034-9,375% y VENZ2031-11,950% han sido los mejores entre títulos soberanos al marcar unos avances de 67% y 64% respectivamente, mientras que la parte corta de la curva de precios ha sido presionada, específicamente los instrumentos que están próximos a vencer, es decir, los VENZ2018-13,625% y VENZ2018-7% los cuales han anotados unos descensos de 12% y 10%.

Asimismo, los instrumentos a mediano y largo plazo han comenzado acercarse a la barrera del 30%, con algunos de estos pasando levemente este precio.

Por su parte, el estandarte de PDVSA lo ha llevado el PDVSA2026 y PDVSA2027 con alzas de un 25% cada uno, seguido de los PDVSA2024 y PDVSA2037 con ascensos de 23% y 22% respectivamente, mientras que el PDVSA2020-8,5% ha mostrado el menor avance con un 5%, aunque manteniéndose con el precio más alto de entre todos los instrumentos de deuda al marcar un 85%.

Un negocio que ha dejado de ser redondo, por ahora…

El año pasado el banco estadounidense, Goldman Sachs, adquirió la mayor parte del bono PDVSA2020-6% pagando por cada título unos 31 centavos de dólar, un negocio redondo, si tomamos en cuenta que para el momento de la compra la mayoría de los instrumentos de la estatal ostentaban unos precios más elevados a los que se presentan en la actualidad.

Pero dado el desplome que han sufrido, este negocio ha dejado mucho que desear para unos de los gigantes de Wall Street, ya que a pesar de haber comprado bonos a precios de “gallina flaca”, estos han caído por debajo del precio al cual se adquirieron, dado que estos operan en unos 21 centavos de dólar, es decir, una pérdida de 0,10 centavos, según datos dados a conocer por Bloomberg.

Por otro lado, diversos inversores institucionales liderados por Blackrock y GS, han comenzado a incrementar sus posiciones en bonos de PDVSA, a la vez que ninguno de los principales acreedores de la estatal ha disminuido sus tenencias de títulos desde noviembre de 2017, según información de Bloomberg.