Dolarizar… ¿Una solución a la crisis?

Los desórdenes mundiales en los mercados financieros están gatillando una revisión mayor del saber convencional sobre la administración macroeconómica de los países emergentes. Calvo. La fuente de preocupación de la población venezolana es la pérdida del poder adquisitivo, asociada a una moneda debilitada incapaz de cumplir sus funciones como medio de pago, guarda de valor y unidad […]

2 octubre, 2017

Los desórdenes mundiales en los mercados financieros están gatillando una revisión mayor del saber convencional sobre la administración macroeconómica de los países emergentes. Calvo.

La fuente de preocupación de la población venezolana es la pérdida del poder adquisitivo, asociada a una moneda debilitada incapaz de cumplir sus funciones como medio de pago, guarda de valor y unidad de cuenta. Es decir, tenemos un bolívar que ya no nos sirve para pagar la compra más mínima. El cono monetario quedó atrasado respecto a los precios, ya que se necesitan grandes cantidades de billetes solo para pagar un simple café y por otro lado es ineficiente ahorrar en bolívares.

Como la moneda ya no sirve, se migra a las divisas tratando de refugiar los ahorros, en busca de un medio de cuenta estable que no necesite reajustes cada mes. Este escenario crea presiones sobre un mercado ya distorsionado por controles, opacidad y corrupción que eleva la cotización de las divisas en ese paralelo que termina por influenciar los precios de los bienes y servicios, siendo estos o sus materias primas la mayoría importados. Creando así escasez en la medida en que no hay divisas para importar lo necesario, y elevación de precios ya que lo que se importa no puede ser pagado por la mayoría  de los ciudadanos. Caemos así en el laberinto de la pobreza, desnutrición, desigualdad y demás dramas sociales, que son el reflejo de instituciones, entendidas como reglas de juego, destruidas, pues el ciudadano se enfrenta a una realidad incierta respecto a las posibilidades de cubrir sus necesidades básicas para la supervivencia, sin reglas claras y  visibles.

Así, va surgiendo de forma espontánea una dolarización de la economía, y los agentes, básicamente privados, para evitar o para afrontar los rigores y las crisis, reestructuran sus carteras de activos, sustituyendo la moneda local por una extranjera, en este caso el dólar estadounidense.

Frente a la desconfianza de los agentes económicos, la dolarización oficial representa un choque de confianza puesto que aumentaría de inmediato la predictibilidad y credibilidad en la política económica. Eliminar el BCV resulta la mejor decisión para evitar la emisión monetaria, además de una importante reducción de la burocracia y contribución a la necesaria disciplina fiscal

La política monetaria estaría en manos de la Reserva Federal de los Estados Unidos, lo que separaría los recurrentes escenarios de expansión monetaria ligados a los ciclos políticos donde se tiende a aumentar la masa monetaria durante campañas políticas.

Toda decisión económica presenta un costo de oportunidad asociado y se trata de tomar decisiones que minimicen costos.

El impacto en los sistemas financieros locales sería positivo, pues al sacar de escena el riesgo cambiario, también se reduce el temor de los inversionistas internacionales a otorgar préstamos a empresas que en otro caso podrían enfrentar una pérdida de valor financiero repentina de darse una devaluación. Al formar parte de un sistema enorme de fondos internacionales completamente líquidos, se pueden obtener préstamos contingentes del sector privado, o de empresas como PDVSA, además de créditos de la banca extranjera, y organizaciones internacionales, cumpliéndose así la función de prestamista de última instancia que hasta ahora cubre el BCV.

Al aumentarse la inversión extranjera y repatriarse capitales aumentaría la competencia en el mercado financiero doméstico, bajando la tasa de interés y con ella también el costo del servicio de la deuda externa.

Igualmente se reducen los ataques especulativos, se quita el soporte a los capitales golondrina que representaron importante peligro para la banca en Asia, Rusia y América Latina

Para el sector real de la economía, la dolarización oficial permitiría una importante reducción de los costos de transacción, reduciendo procesos para el comercio internacional, comisiones, riesgo de falsificación y fraude cambiario, además de promover la transparencia en materia de precios y facilitar las transacciones electrónicas. Esto permite mejorar las condiciones para evaluar sus proyectos de inversión y planificación de largo plazo. Dolarizar es costoso, pero ese costo se hace mínimo frente a la profundidad de la crisis actual.

Autor: Economista Liliana Ferreira.

Profesor (a) de Economía Política de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado